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uso racional de la energía eléctrica en hogares

Consejos prácticos para la implementación de simples normas para el ahorro de energía
Por Pedro Ruellan
Electrotécnico, ex Asesor de Mantenimiento Hospitalario, ex Docente de escuelas técnicas.
Artículo publicado en el diario “Hoy”, el diario Banco Banex y la revista “Panorama Urbano”.
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Aclaramos inicialmente que hemos enfocado este estudio desde un ángulo puramente práctico, por lo que está destinado a personas no necesariamente técnicas.

En este artículo cuantificaremos el consumo de energía por medio de la unidad eléctrica que maneja la compañía de electricidad, es decir el kilowatt/hora.
Esta unidad es ni más ni menos que el trabajo útil que extraemos de esa energía eléctrica y utilizamos para nuestro confort (por ejemplo, la luz que emiten las lámparas, el giro del motor del lavarropas, la limpieza con nuestra aspiradora, etc.).
Todas las tablas de valores que presentaremos estarán expresadas en kilowatts/hora.
Para determinar el valor monetario del kilowatt/hora deberemos remitirnos a nuestra boleta de luz, realizando una división entre el total en pesos sobre los kilowatts/hora consumidos.


Generalmente es posible disminuir el consumo eléctrico de una serie de artefactos de uso cotidiano en nuestros hogares mediante la aplicación de ciertas normas de uso que no aparecen incluidas en los manuales provistos por los fabricantes.
A continuación describiremos los artefactos utilizados comúnmente en la casa y cómo podemos reducir el consumo eléctrico de los mismos.


Equipos de video y de DVD, hornos de microondas, televisores, equipos de audio

Estos artefactos, salvo el televisor, tienen en común la falta de una tecla de apagado total, por lo que cuando no son utilizados quedan con el circuito primario encendido (stand by), lo que se indica mediante una lucecita roja. (Los televisores cuentan con la opción de dejarlos en stand by o apagarlos totalmente).
Si bien ese consumo de energía inútil es muy bajo, la suma del consumo inútil de todos los aparatos hace que tenga incidencia sobre nuestra boleta de electricidad.

Para contribuir a que el lector se forme una idea de la real dimensión de la energía que derrochamos y que pagamos sin que nos reditúe en confort, en la Tabla 1 mostramos el consumo comparado de una serie de aparatos electrodomésticos, encendidos y en reposo (stand by).

Tabla 1
Consumo (medido en kilowatts/hora) de distintos electrodomésticos de uso común, estando dichos aparatos en uso o en reposo (stand by).

Aparato Consumo en uso En stand by Por día Por bimestre
Televisor 0,058 kw/h 0,013 kw/h 0,312 kw/h 18,7 kw/h
Horno de microondas 1,166 kw/h 0,003 kw/h 0,053 kw/h 3,1 kw/h
Reproductor de DVD 0,016 kw/h 0,003 kw/h 0,053 kw/h 3,1 kw/h
Reproductor de video 0,018 kw/h 0,009 kw/h 0,211 kw/h 16,6 kw/h
Equipo de audio 0,036 kw/h 0,024 kw/h 0,576 kw/h 34,5 kw/h


Los consumos por día y bimestre son estando el aparato en stand by; si sumamos ese derroche llegamos a la conclusión de que estamos pagando por algo que no utilizamos.

Una forma simple y rápida de solucionar este problema es colocando un interruptor del tipo perilla de velador en el cable de alimentación o, si el aparato posee garantía, una llave de un punto exterior en el mueble donde está apoyado.
No es aconsejable enchufarlo cada vez que se lo vaya a usar, ya que ello trae aparejado, en la mayoría de los casos, la rotura del cable debido a los reiterados tirones al desenchufarlo, y resulta obvio que con este sistema no prolongamos la vida útil de los equipos.


Heladeras

El funcionamiento de las mismas está condicionado por los siguientes factores:

· Su ubicación. Las heladeras nunca deben colocarse en huecos pues, si bien queda estético desde el punto de vista arquitectónico, técnicamente se impide que el calor expulsado por la parrilla trasera, que es extraído del interior de la heladera, se disipe rápidamente; esto hace que el equipo se sobrecargue y funcione más de lo correcto.
· Su temperatura. Todas las heladeras poseen un control de temperatura, el cual regula el frío en el interior del gabinete y por lo tanto el tiempo de funcionamiento. Estas condiciones varían según sea verano o invierno. Como los termostatos poseen un disco marcado de 1 a 9 (1 = menos frío y 9 = máximo), debemos utilizarlo sabiamente para economizar energía: a menos frío en invierno corresponde menos marcha de la heladera, y un punto medio en verano es una marca óptima.
· Su mantenimiento. Debe evitarse la acumulación de hielo en el congelador, ya que esta anormalidad afecta el funcionamiento de termostato de corte y la marcha.
Debe controlarse el cierre hermético de la puerta. La misma posee un burlete elástico que impide la fuga de aire hacia o desde el compartimiento de alimentos; estas fugas traen aparejada la mayor marcha del equipo y como consecuencia un mayor consumo de energía.
Para controlar ese burlete se desliza una hoja de papel por todo el contorno, y en aquellos sectores donde el papel pasa con mucha facilidad se coloca, en el reverso de esa zona de burlete y por su cara interna, un suplemento de algodón.


Lavarropas

Es un artefacto de gran consumo de energía. Las consideraciones a tener en cuenta podrían ser:

· No cargarlo de ropa más de lo que indican las instrucciones del fabricante, ya que con ello aumentamos el consumo energético y deterioramos el artefacto.
· De ser posible, utilizarlo en horas de la tarde (de 14 a 18 horas aproximadamente), pues en ese horario disminuye el consumo ciudadano en oficinas y negocios y con ello tenemos una tensión de 220 voltios más estable, con el consiguiente mejor desempeño del artefacto y menor tiempo de uso por cantidad de ropa lavada.
· Es necesario, en aquellos lavarropas que poseen filtro de pelusa, limpiar periódicamente el mismo, ya que el estar obstruido hace que no desagote y siga funcionando la bomba que tiene para tal fin.


Acondicionadores de aire

Estos artefactos han evolucionado tecnológicamente a tal punto que los modelos modernos, a igual cantidad de frigorías o aire frío que entregan al ambiente, consumen menos de la mitad de energía eléctrica que los antiguos.

En los acondicionadores de aire, el ahorro de energía debemos buscarlo en función del confort que brindan de acuerdo con sus condiciones de adquisición, instalación, manejo, etc.

Generalmente, en el momento de la compra, la casa vendedora ofrece un equipo sin evaluar correctamente el ambiente donde se instalará, o simplemente propone el modelo que tienen en ese momento para la venta.

De esta incorrección pueden producirse tres situaciones al momento de usarlo:

· El equipo no enfría suficientemente el ambiente y funciona por más tiempo de lo debido (= más consumo de energía eléctrica).
· Enfría en demasía por ser de mayor capacidad que la debida (= más consumo de energía eléctrica).
· Por casualidad nos vendieron el aparato correcto, por lo que tendremos un confort óptimo.

Un par de detalles a tener en cuenta son: nunca ubicar el equipo de aire acondicionado frente a la puerta de la habitación, y respetar la altura correcta de instalación. La altura óptima es 1,50 metros, medidos desde el nivel del piso hasta el borde inferior del artefacto. Con esto aseguramos una correcta distribución del aire.

Con respecto a los aparatos denominados split o separados, diremos que poseen un muy bajo nivel de ruido y son de fácil instalación, pero de mayor consumo.

Otra consideración importante es la limpieza periódica del filtro de polvo ubicado en el frente del equipo. Un filtro sucio impide que el termostato actúe correctamente, por lo que se consume más energía.


Artefactos de iluminación

El avance más significativo para el ahorro de energía lo constituyen las lámparas de bajo consumo.
En la Tabla 2 mostramos el consumo comparado de láparas comunes y de bajo consumo, donde se hace evidente el ahorro de energía que permiten estas últimas.


Tabla 2
Comparación entre el consumo energético de lámparas comunes
y lámparas de bajo consumo.

Común (incandescente) De bajo consumo
40 watts 9 watts
60 watts 11 watts
75 watts 15 watts
100 watts 20 watts
150 watts 30 watts


Acotaremos que, si bien las lámparas de bajo consumo son más caras que las comunes, presentan, como indica la tabla, un menor costo en energía y una mayor vida útil, dependiendo esto último de la cantidad de veces que se encienden.
Tampoco resisten comparación con los tubos fluorescentes, ya que a igualdad de intensidad luminosa, estos últimos gastan más energía eléctrica, como se ve en la Tabla 3.


Tabla 3
Comparación entre el consumo energético de lámparas de bajo consumo y tubos fluorescentes.

De bajo consumo Fluorescente
equivalencia consumo equivalencia consumo
9 W = 40 W 9 watts 40 W = 40 W 98 watts


La misma relación se da con las lámparas spot, las cuales, si bien poseen una gran concentración luminosa, gastan más energía y evidencian una gran disipación de calor.


Estufas eléctricas

Estos aparatos tienen un gran consumo de energía (superior a los 1000 watts = 1 kilowatts/hora), por lo que es conveniente evaluar la relación costo energético / rendimiento calórico.

Las estufas con radiantes o infrarrojas tienen el inconveniente de ser direccionales, y en general no poseen termostato de corte; reducen el nivel de humedad ambiente, por lo que no son confortables.

La mejor solución la brindan las estufas eléctricas denominadas “a radiador de aceite”, que no sólo producen calor envolvente sino que poseen termostato para regular la temperatura y no secan el ambiente.
De ser importadas, es conveniente que sean de origen europeo, ya que tienen un adecuado control sobre la calidad del aceite utilizado.


Enceradoras y aspiradoras

Un truco para disminuir el consumo de las enceradoras es lustrar el piso una vez que la cera, ya sea líquida o sólida, esté seca. Con esta simple precaución ofrecemos menos resistencia al giro de los cepillos, y por consiguiente el motor necesita menos energía eléctrica para su funcionamiento.

Con respecto a las aspiradoras, lo fundamental es el cambio periódico de la bolsa recolectora de polvo, pues cuanto más llena está, más esfuerzo realiza el motor.


Más consejos útiles

Presentamos a continuación algunas consideraciones que, si las tenemos en cuenta, influirán en nuestro ahorro de energía eléctrica.

Uno de los elementos de uso obligado en nuestras casas debería ser el interruptor diferencial.
El mismo se publicita en el rol de evitarnos descargas eléctricas cuando tenemos un aparato con pésima aislación: ante una eventual falla, el aparato corta la corriente.
Esto es correcto, pero el diferencial también cumple una segunda función, que es la de prevenir una falla de aislación en las líneas eléctricas que recorren nuestra casa. Esa falla, en muchas ocasiones, es muy pequeña para accionar los fusibles o el interruptor termomagnético, pero el medidor de energía de la compañía de electricidad la suma como si fuera una carga útil y la cobra.

En lo que respecta a la iluminación, diremos que existen dos tipos de lámparas de uso domiciliario en cuanto al componente cromático (tipo de luz): la luz fría o luz día, y la luz cálida o blanca.
La desición de usar una u otra depende de los colores dominantes en el ambiente a iluminar: con colores fríos (azul, verde, blanco, violeta) es conveniente colocar lámparas cálidas; con colores cálidos (amarillo, naranja y similares) se aconseja instalar lámparas luz día.
Esta ultima relación, junto con la cantidad y potencia de las lámparas a colocar en un ambiente, incidirá no sólo en sentirnos más cómodos visualmente, sino que evitará un mayor gasto de energía.


Conclusiones

De todo lo expuesto se concluye que, observando unas simples medidas de manipulación de los elementos con que contamos en nuestros domicilios, podemos realizar un significativo ahorro de energía, que en ocasiones puede superar el 10 por ciento de nuestro consumo.
Si tenemos un consumo bimestral de alrededor de 350 kw/h y ahorramos más del 10%, al cabo de un año (6 bimestres) prácticamente nos habremos evitado abonar un bimestre entero.