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temas de verano: frescura vegetal

Por Dora Ester Kaufmann
Publicado en la revista “Lazos”
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El verano es tiempo para descansar, un remanso a la sombra. Si el jardín es pequeño, dicho remanso puede proveerlo un arbolito como el sen del campo (Cassia corymbosa), que se cubre de flores amarillas en una época en que no abundan (otoño). Un aguaribay (Schinus molle) en nuestra zona puede llegar a medir entre 5 y 8 metros de alto y brindar una sombra apreciable.
Prunus pissardi es un arbolito decorativo por sus flores en primavera y por su follaje púrpura en verano. El níspero, con sus frutos comestibles y sus atractivas hojas grandes, o el Acer palmatum, de increíble colorido otoñal, son otra opción.


Para pérgolas

· El jazmín azórico (Jasminum azoricum), blanco y perfumado, florece casi todo el año.
· El jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides) florece en primavera y verano, con abundante floración blanca y perfumada, y resiste las heladas.
· La glicina (Wisteria sinensis), de hoja caduca, con floración lila claro y la más rara blanca, muy perfumada, con atractivas chauchas afelpadas que explotan lanzando a distancia bonitas semillas grandes, redondas y chatas.
· Rosas trepadoras (Rosa spp.) de distintos colores.
· Varias bignonias, como la pandorea (Pandorea jasminoides), de grandes flores blancas con centro violeta; o el clarín de guerra (Campsis radicans), de hojas caducas y floración en racimos de color naranja.
· El jazmín azul (Solanum jasminoides), con floración celeste y blanca, es resistente en invierno.
· Los mburucuyáes (Passiflora spp.), algunos autóctonos y otros del norte. Lo más destacado son sus flores, con un intrincado dibujo a base de colores purpúreo, azul y blanco.


Ahora, ¡a disfrutar de la frescura de estas plantas!