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el peligro de las cavas

Por Elisa Araujo
Publicado en la revista “Lazos”, marzo de 2005
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El suelo se ha ido formando durante miles y millones de años y por eso es un recurso no renovable. Lo forman capas de diferentes características. La más superficial, la “tierra negra”, es la capa fértil donde viven organismos que ayudan a degradar restos de animales y vegetales y enriquecen el suelo.

Nuestra zona está surcada por varios arroyos. Bordean sus cauces las planicies de inundación, algo así como el cauce mayor en casos de crecida, y que no deben ser ocupadas por ninguna construcción justamente porque se inundan.
Existen zonas llamadas “interfluvios”, más altas, que tienen la capa fértil de mayor espesor. Estas zonas son las más aptas para la agricultura (por su fertilidad) y para la construcción de viviendas (porque no se inundan), existiendo entonces un conflicto de intereses en cuanto a su uso.


Minería de suelos

La extracción de tierra negra para su venta (para ladrillos y jardinería) llamada “decapitación de suelos” deja el suelo empobrecido y no apto para el cultivo.
Las capas arcillosas inferiores también se extraen (para ladrillos huecos, construcción de calles y caminos y relleno de zonas bajas).
Este tipo de minería ha traído innumerables problemas ambientales y sociales. Es un caso más en el que se privatizan las ganancias y se socializan los costos.

En el partido de La Plata hay alrededor de 100 cavas de distintos tamaños y casi todas están ubicadas en lugares prohibidos para esta actividad. Las normas municipales consignaron como área permitida la comprendida por la avenida 90, las rutas 36 y 2 y el límite sur del partido de La Plata. Quienes se dedican a la extracción fuera de esta zona lo hacen con total impunidad a pesar de que hace años que vecinos, ONGs y organismos dependientes de la UNLP han hecho reiterados estudios y denuncias sobre el costo social de las cavas abandonadas en áreas urbanas.
Estas excavaciones de entre 1 y 20 metros de profundidad (a veces llegan hasta las napas) suelen ser depósito de basuras de todo tipo, además de carrocerías y baterías viejas. Los lixiviados (líquidos que desprende la basura) contaminan las aguas subterráneas. En algunas cavas se ha acumulado agua y son usadas para bañarse. Se genera en el fondo un barro pegajoso que hace que, aunque una persona sepa nadar, si toca el fondo quede entrampada e imposibilitada de salir. En el partido de La Plata fueron varias las tragedias a lamentar (alrededor de 30 ahogados en los últimos 30 años), pero las acciones concretas del municipio han sido inexistentes. Revisando diarios de varios años atrás, vemos siempre reiterada esta problemática.

Falta control a pesar de estudios, reuniones, reclamos y artículos de prensa.
¿Cuántas muertes hacen falta para cambiar esto?