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el jardín natural

Por Dora Ester Kaufmann
Publicado en la revista “Lazos”
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Cuando era chica, recuerdo días en los que salía a la calle (vivía muy cerca del Bosque de La Plata) y veía una hermosa marea de mariposas de todos colores. Quizás muchos de Uds., si vivían en casas con jardines, lo recuerdan.
¿Qué ha sido de tantas mariposas? Sin querer las hemos ido eliminando. La obsesión por ver nuestras plantas sanas, por no tenerlas comidas por orugas, más los agroquímicos que alguna vez usamos, han generado la desaparición de muchas de estas especies, sin darnos cuenta que son nocivos para ellas y otros seres vivos, incluso mascotas y humanos.


Si un jardín reúne todas las condiciones de agua, alimentación y resguardo, seguro atraerá a determinados insectos y animalitos, por ejemplo ranitas y sapos, pequeñas lagartijas, mariposas, abejas, aves, y las hermosas vaquitas de San Antonio. Muchos de estos visitantes son beneficiosos: procuran un equilibrio natural evitando la aparición de plagas.

Petunias, rosas chinas, el laurel de jardín, las asclepias y plantas nativas como la lantana y el mburucuyá atraen vida silvestre a nuestro jardín. Recuerdo haber encontrado en el jardín de mi casa de City Bell, en un pequeño cañaveral, un nidito de colibrí del tamaño de un dedal y muy suave; también nidos de zorzales y chingolitos, y hasta un nido de un pájaro tejedor.


Por todo esto, usemos remedios orgánicos: arroz partido para que las hormigas lo lleven al hormiguero, cocimiento de cebolla con cáscara para cochinillas y pulgones, o purín de frutos de paraíso para hormigas.

¡Hasta la próxima!