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bulbos en maceta

Por Dora Ester Kaufmann
Publicado en la revista “Lazos”
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Los bulbos son tallos cortos, generalmente esféricos, en los que las bases de las hojas acumulan sustancias de reserva. En su parte central presentan un brote floral que dará origen a la flor. También existen yemas laterales de las que surgirán los bulbillos.
Hay distintos tipos: tunicado (cebolla, jacinto...), escamoso (Lillium), cormo (gladiolo).

Otros órganos subterráneos perennes son los rizomas y los tubérculos. A los primeros corresponden los órganos que originan a las achiras, calas, peonías, marimoñas; y a los segundos pertenecen las dalias, Caladium y begonias.


Para elegirlos de buena calidad debemos tener en cuenta:

· El calibre (es la medida del perímetro del bulbo expresado en centímetros). Ej.: amarilis 28-32 cm, fresias 4-8 cm.
· Deben carecer de defectos como lesiones, ataques de insectos, magulladuras, etc.
· Deben presentar dureza y buen color.
· Hidratación correcta: no deben estar deshidratados ni blandos.
· No deben estar brotados.
· No se deben comprar si están cubiertos con polvos negros, grises, verdes o azules, porque están contaminados con hongos.


Si plantamos en maceta:
Se coloca una capa de drenaje en el fondo de la misma.
Se prepara una mezcla de sustratos que llevará la maceta: tierra + resaca o turba + perlita o arena o vermiculita, a la cual se le incorpora harina de hueso y lombricompuesto.
Se colocan los bulbos a una profundidad que dependerá de la especie elegida, pero como norma general se considera una profundidad de plantación correcta una que sea igual a 3 veces la longitud del bulbo.
Ya plantados, se deberán regar, y colocar la maceta en un lugar soleado.